Al contrario de lo que tratan de aparentar las principales formaciones políticas municipales e incluso algunos medios de comunicación, EQUO BURGOS considera que se está intentando -a toda costa- no responder a las cuestiones políticas de fondo que se han planteado en la crisis “de Gamonal”.

EQUO BURGOS recuerda que fue el desprecio del Gobierno del Partido Popular a las intensas movilizaciones ciudadanas contra el proyecto del Bulevar y múltiples intentos de representantes vecinales de Gamonal que reclamaban la interlocución con el Ayuntamiento, durante los últimos meses, lo que produjo finalmente el hartazgo de la vecindad que se unió como una piña ante el inicio impuesto e inminente de las obras.

No contento con ignorar esta reclamación de diálogo y estas movilizaciones absolutamente cívicas y ejemplares, el Alcalde de Burgos, Don Javier Lacalle, se ratificó el pasado domingo, 12 de enero, en la ejecución del proyecto del Bulevar, a pesar del evidente malestar creciente de la vecindad del barrio de Gamonal y que pusieron en nuestra ciudad toda la atención informativa nacional e incluso internacional.

La política y las instituciones están para resolver problemas, no para crearlos. Deben garantizar el diálogo democrático y la resolución pacífica de los conflictos. El martes, 14 de enero, a instancias del Alcalde de Burgos, la ciudad fue tomada literalmente por decenas de unidades de intervención policial de toda España reclamadas al Ministerio del Interior con la intención de reprimir por la fuerza la voluntad de los vecinos y hacer valer la del primer edil contra viento y marea. No cabe mayor despropósito, ceguera, soberbia, falta de prudencia y capacidad de diálogo en el máximo representante de la ciudad.

El martes por la tarde, superado por los acontecimientos, y totalmente aislado en su obcecación, comunicó a los medios la paralización temporal del proyecto. La paralización temporal del proyecto no era una noticia novedosa, el proyecto estaba paralizado desde el viernes anterior por decisión de los vecinos del barrio de Gamonal. Lo que se iniciaba en ese momento era el lavado de cara y la huida de responsabilidades políticas de quien tan desastrosamente había gestionado esta situación.

Ninguna ciudad puede permitirse un Alcalde que gobierne contra sus ciudadanos, decía el comunicado que EQUO BURGOS había hecho público días atrás exigiendo la detención municipal de las obras y la apertura del diálogo con los colectivos vecinales. La nefasta gestión política de una de las situaciones sociales más graves que nuestra ciudad ha tenido en las últimas décadas, justificaría en sí misma la dimisión del Alcalde en un sistema democrático mínimamente decente para posibilitar una imprescindible regeneración política e institucional. Pero hay más. Bastante más.

La ciudadanía burgalesa ha identificado con nitidez la confusión permanente entre los ámbitos político, mediático y empresarial. No decimos ‘coexistencia’ ni ‘convivencia’, que sería quizás lo propio, decimos más bien ‘connivencia’. Las necesidades de la ciudadanía y de sus barrios se relegan o reinterpretan sistemáticamente en función de intereses privados.

El contraste entre las necesidades básicas de la vecindad, las necesidades colectivas, que deberían sustentar la acción institucional de cualquier gobierno democrático, con la promoción política y económica de intereses privados es tan descarnado que ha supuesto el levantamiento popular en toda España en solidaridad con Gamonal.

Burgos no necesita hoy de manera prioritaria ninguna infraestructura urbanística. Necesita oportunidades laborales, vivienda, educación, sanidad y servicios sociales de calidad, que cubran sus necesidades domésticas más básicas de atención, autonomía personal, alimentación, energética, etc.

La libertad de prensa y la pluralidad informativa, tan esenciales en un sistema democrático, están en Burgos tan condicionados económicamente que son medios minoritarios y redes de comunicación alternativos los que impiden la anulación práctica de estos derechos.

El contexto autonómico y nacional en el que otro poder básico de un Estado de Derecho, como es la Justicia, contaminado a su vez por los poderes políticos y económicos, nos abochorna un día sí y al siguiente también, no ha beneficiado en nada la regeneración política y democrática en nuestra ciudad. La crisis de Gamonal pone de manifiesto la inaplazable necesidad de abordar esta regeneración democrática comenzando por la Institución más próxima a la ciudadanía: su ayuntamiento. El Alcalde debe dimitir y el próximo gobierno municipal tendrá que, como nunca debió olvidar, centrar su acción política y económica en atender las necesidades sociales más básicas de los burgaleses y en mejorar su situación financiera para seguir atendiendo esa prioridad, dejando al margen inversiones e infraestructuras que no se correspondan con esas necesidades.

Todos los agentes políticos, económicos y sociales de la ciudad que se sientan concernidos con la situación actual tienen que asumir responsabilidades, y, junto con la participación ciudadana más amplia posible, establecer nuevas bases en la configuración de la ciudad que permitan el ejercicio más extenso y transparente de los derechos de ciudadanía. Necesitamos ponernos a trabajar en este pacto social de ámbito municipal con la máxima urgencia.

 

Nota prensa 16-enero (pdf)